HISTORIA DE LOS PERROS GUIA PARA CIEGOS
Aunque existen documentos gráficos del mundo del arte que muestran que los perros lazarillo existían desde hace muchos cientos de años, no podemos estar seguros del grado de eficacia que podían tener esos perros. En 1819, el Sr. Klein, fundador del Instituto para el adiestramiento de los ciegos de Viena, publicó un libro sobre la educación de los ciegos. En este libro aparece ya el tema de adiestramiento de perros para usarlos como guardianes y cómo los ciegos podían servirse de estos perros. Pero tampoco podemos saber si las sugerencias de este libro llegaron a realizarse o no. La utilización de los perros guía parece haber sido consecuencia de la Primera Guerra Mundial. Durante esta guerra, el Dr. Stelling se dedicó a amaestrar perros exploradores para uso del ejército alemán. Al avanzar la guerra, el número de ciegos aumentaba y nada se había previsto en cuanto a pensiones,

por lo que los ciegos debían reincorporarse a trabajar. El Dr. Stelling concibió la idea de utilizar a los perros como guías. Por lo visto durante una visita a un hospital dejó a un paciente con su perro mientras atendía otros asuntos, y cuando regresó vió que el paciente paseaba con el perro y éste, instintivamente, le iba evitando los obstáculos del camino. El Dr. Sterling organizó en 1916 la primera escuela para adiestrar perros como guías para ciegos. Con el tiempo se abrieron otras escuelas y se adiestraron a muchos entrenadores de perros guía.

PRIMEROS PASOS EN EEUU.

En 1925, la Sra Eustis visitó Alemania para observar el trabajo de los perros en trabajos policíacos y conoció el trabajo de los perros en favor de los ciegos. Esta señora se interesó mucho por el tema y escribió un artículo en el Saturday Evening Post en 1927 que tuvo una gran respuesta por parte de personas ciegas que le escribían preguntándole dónde podían adquirir esos perros. La mayoría de estas personas no tenían en cuenta que era necesario que ellos también fueran "adiestrados" en el manejo de los perros-guía. Una las personas que mostró más interés fue Boris Frank, el primer americano que tuvo un perro guía en 1929: se fue a Suiza a por él y regresó solo con su perro a los Estados Unidos. El problema más importante que se encontraron en EEUU fue el de encontrar buenos adiestradores. Además de ser buenos adiestradores de perros tenían que instruir a humanos, tener un conocimiento especial de la psicología de los alumnos y ser resistentes al estrés y al enorme esfuerzo que este trabajo suponía.

DE VUELTA A EUROPA
La Sra Eustis fundó la escuela "The seeing eye" en América, y según este modelo se fundó la escuela "L'oeil qui voie" en Suiza. Inglaterra e Italia fueron los primeros en tener sus propios instructores. El resto de países tardó más en conseguirlo. Aunque hoy en día un perro guía nos parezca de lo más normal y no nos cuestionemos su utilidad, en los comienzos de este movimiento hubo muchas voces en contra que decían por ejemplo, que los perros llevaban una vida de esclavos, que los perros debilitaban la posición de los invidentes, que eran un instrumento de exhibicionismo de sus amos, que

Los primeros perros guía eran pastores alemanes

suponían un problema social etc... Ahora seguimos encontrándonos con reticencias parecidas cuando hablamos de perros de asistencia para personas con otro tipo de discapacidades.